Medal of Honor (PS3) – Análisis singleplayer

La campaña de “Medal of Honor” es como un río: un orilla es segura, la otra también. Pero si te quedas a medio camino se te lleva la corriente. Dista de ser un FPS perfecto, pero tampoco fracasa estrepitosamente. Es “demasiado normal”, al menos para los cánones de calidad que se le suponen a uno de los llamados a ser lanzamiento estelar de fin de año.

Historia

“Medal of Honor” reabre su senda, alejándose de los tonos jocosos de su primo hermano de la “mala compañía” y del colocón de anfetaminas de su “tío moderno”. Nos vamos a una guerra, todavía muy fresca en la memoria –sobretodo para los estadounidenses-, como es la de Afganistán. Una guerra, en realidad, que aún continúa. Emplazamientos, misiones y acontecimientos están basados en mayor o menor medida en hechos reales gracias al asesoramiento de miembros de las fuerzas especiales que participaron en la ¿liberación? de las tierras afganas.

Esta encomiable labor documental se ven ensombrecida por un tetrapléjico guión de serie B, una patochada que pretende pasar por crítica, tanto por la estructura de introducción a las misiones (hombre de “Guasito” trajeado empeñado en mandar a sus compatriotas a correr un riesgo innecesario, militares “buenos”) como por algunas reacciones de los miembros del Tier 1. Resulta bastante desagradable sumergirte en un contexto bélico realista, matar a cientos de talibanes (o como cobardemente se les denomina en el juego, “OPFOR”), ordenar ataques aéreos sobre poblados… y que te diga un compañero al finalizar la misión “¡¡Eso si que ha molado!!”

El enfoque realista tampoco permite licencias como tener un jefe final o un “malo maloso” al que derrotar. Los personajes (algo desdibujados por lo ya comentado) no son más que una pieza –de élite- minúscula en el tablero de ajedrez. Sin embargo, hay algunas escenas, sobretodo hacia el final de la historia, que resultan bien hiladas y conmovedoras.

Gráficos

Si queréis conservar la integridad de las retinas es mejor que cerréis los ojos diez segundos cada vez que hagáis funcionar el juego. De lo contrario, no me hago responsable de derrames oculares y estallidos espontáneos del humor vítreo. Diez son los segundos que le cuesta cargar texturas decentes al maldito –y bendito- Unreal Engine 3. Cada vez que se carga el escenario, la misma cantinela. Cambio de arma y guiado láser, previo paso por el bochorno. Un fallo que ya hemos visto en “Gears of War” o “Bioshock”, al que estamos acostumbrados pero no deja de llamar la atención por el aspecto descuidado que confiere.

De vez en cuando también he sufrido “tirones” en cinemáticas y acontecimientos especiales, como las secciones a lomos de un quad, pero son marginales y particulares, por lo que vosotros no deberíais sufrirlos.

Ahí acaban, fundamentalmente, las objeciones al apartado gráfico. Cuando ya estamos “en marcha” el asunto mejora: la definición general de las texturas es suficiente o buena, el modelado de personajes y entornos mantiene el nivel, y los efectos de luz (uno de los puntos flacos del motor de Epic) tienen momentos estelares, como cierta misión en la que veremos como se hace de día paulatinamente, el sol deslumbrándonos tras los árboles, enemigos alrededor de una fogata… Otro punto destacable es el del humo. Por primera vez en un videojuego el humo me ha dado sensación de ceguera pasajera, “neblinosa”, sea por granadas como por ataques aéreos. La recreación de las armas es fidedigna, tanto si hablamos de las estándar (rifles de asalto con M4 y AK47 a la cabeza) como de las especiales (esencialmente marcadora láser, helicóptero Apache y la Barret –rifle de francotirador especial-). De alabanza la proximidad con la realidad de las recreaciones, con especial mención a la limpieza de una ladera a unos 700 metros de distancia y a la fase del Apache.

También son de agradecer detalles como la presencia de abejas en cierta ladera montañosa, con efecto puramente estético o zonas destruibles del escenario, tanto en construcciones humanas como en el terreno (pocas, pero las hay).

Jugabilidad

Opción A: Nos dejamos llevar suavemente por la marea de acontecimientos y podremos protagonizar escaramuzas nocturnas, ataques aéreos a bordo de helicópteros, eliminación selectiva de objetivos, defensa in extremis de posiciones ante fuego enemigo intenso, infiltración silenciosa, lucha de supervivencia, señalización de ataques aéreos… bastante variedad, cierto realismo y buenas dosis de adrenalina.

Opción B: Jugar con el juego y putearlo. Y creedme, es muy fácil putearlo. Si elegimos ignorar en lo posible los scripts y el camino “ideado” podremos llegar a ver en qué puntos aparecen de la nada enemigos y aliados, cómo los talibanes se convierten en “Terminators dopados” o la construcción instantánea de sólidas paredes invisibles, entre algunos otros acontecimientos sorprendentes. Por si aún no lo teníais claro, esta opción es mucho menos divertida.

En líneas generales los mapeados no se prestan a una exploración demasiado exhaustiva, con poca opción a tomar caminos alternativos más allá de atacar al enemigo por un flanco u otro. La IA enemiga es pobre (se limitan a cubrirse y asomarse el 90% del tiempo), demasiado estática y con poca iniciativa. La IA aliada es inmortal y tiene una puntería razonablemente buena. La suma hace que la dificultad no sea demasiado elevada en ningún nivel. Si que nos traerán algún que otro quebradero de cabeza las explosiones inesperadas, sobretodo en difícil y “Tier 1”, cuando seremos más sensibles al daño.

La campaña es corta (nada nuevo bajo el sol) y rejugable, bien porque tengamos logritis, bien porque queremos superar las misiones en modo “Tier 1”. En este modo especial –que requiere conexión a Internet- tendremos que completar las misiones del modo campaña por debajo de un determinado tiempo. El componente extra de tensión no se debe tanto a ello como al hecho de que si morimos una sola vez se acaba la fase y hay que volver a empezar desde el principio, a la vieja usanza, con lo que habrá que disparar con un ojo en los enemigos y otro en el contador de tiempo. Finalizada la misión podremos comprar nuestra puntuación con el resto de jugadores.

Sonido

El juego llega en perfecto castellano hablado y subtitulado. Las voces cumplen, simplemente. La banda sonora está a la altura de una saga como esta, caracterizada por grandes composiciones instrumentales. Los efectos de sonido te ponen los pelos como escarpias, máxime si juegas con cascos o 5.1. Las explosiones ensordeceras, las balas silbando peligrosamente cerca de tus pabellones auditivos o el simple movimiento del personaje sobre distintas superficies son para quitarse el sombrero.

Medal of Honor Frontline

Los usuarios de PS3 tiene un extra que casi por si mismo merece la compra, una versión remasterizada en alta definición del primero juego de la saga en PS2, hermano gemelo del vanagloriado “Allied Assault”. Es un añadido interesante no tanto por lo bueno o malo que sea el juego –es bueno- como por permitir ver fácilmente la evolución en la última década de un género teóricamente estancado como el de los FPS.

Es curioso comprobar las mejoras imperceptibles y lentamente incorporadas en el diseño de escenarios (pasillos sin pista alguna al jugador sobre el camino a seguir), la IA (enemigos agazapados tras esquinas esperando nuestro paso), sonido (la comparación haría llorar al niño Jesús), el control (usar el modo “MOH Original” es un suplicio acostumbrados a los cánones actuales; nos sentiremos torpes y lentos)…

Conclusión

Frontline es un complemento ideal para valorar lo que tenemos: un juego con fallos bastante abultados, que una vez perdonados, se deja querer. La suma de single+multi+Frontline lo hacen una compra recomendada para todos aquellos cansados de “fliparse” con bombas “nucelares”, para los que buscan algo un poco más serio y pausado o para los que simplemente quieren ver con sus propios ojos que mantener las señas de identidad de otra saga de tanto renombre cambiando la ambientación es posible logrando un resultado, aún con peros, satisfactorio.

Dentro de poco el análisis multijugador…

Lo mejor

  • Enfoque más serio y valor para representar un conflicto tan actual.
  • El sonido es espectacular.
  • Los efectos de luces rayan a gran nivel.
  • Medal of Honor Frontline en HD y con trofeos (solo para PS3)
  • Buena ambientación.

Lo peor

  • La carga tardía de texturas puede provocar desprendimientos de retina.
  • El esquema de scripts sobre el que se sustenta el juego es muy fácil de romper.
  • Falta de ambición en el guión.
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2 respuestas a Medal of Honor (PS3) – Análisis singleplayer

  1. acejosele dijo:

    Debo de admitir que en la primera toma de contacto con el juego no fui justo, y ahí mis opiniones en demás blogs o en el Twitter. Pero después de gastarme el dinero y sobre todo por las opiniones de la gente(casi siempre negativas) me negué a darlo por perdido. Así que lo volví a empezar, con más calma y sobre todo sin la tontería de tener que compararlo con los otros juegos de guerras modernas. Y sinceramente debo de decir que me a gustado bastante, a pesar de ser más de lo mismo.
    También es cierto que no me suelo fijar mucho en los defectos técnicos de un juego, a no ser que sean evidentes, claro, y en este caso particularmente yo no los he visto y si hubiese(que no lo dudo) tampoco creo que sean el mayor defecto del juego.

    Lástima que no he probado el Online, pero después de los juegos de Activion, pocas ganas me quedan de probarlos en juegos del mismo corte.

    En cuanto al guión… Sin ser la rehostia y tirar de tópico peliculero, convence, aunque no es su punto fuerte.

  2. crexel dijo:

    Este juego es una mensada! nisiquiera ocupas atinarle a los monos aveces y supuestamente los matas como pasa en la primera mision que aparte ni se le entiende como debes hacer las cosas, la mira esta algo complicada, tanto movimiento marea, yo la verdad me arrepiendo de haberlo comprado, los dialogos simples y sin interes y el hecho de que sea single player me enferma! yo era fan de el juego en ps en sus principios en la ps1 y ahi si era multiplayer y habia escenarios y unos cotra otros estaba muy bueno ese juego, este me desespera la mira !

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