Hablemos de Pokémon

Hablemos de Pokémon

Pokémon, con sus juegos, ha traspasado fronteras, culturas y religiones, consiguiendo que jóvenes (y talluditos) de todo el mundo entrasen en “modo efervescente” con la búsqueda y captura de monstruos cada vez más horripilantes. La intrahistoria de Pokémon (con tilde en la “e”) a lo largo de los años, repetidamente, nos ha ido legando de forma silenciosa la autobiografía interactiva de las traumáticas vidas de sus autores. Solo así se entiende que le mundo de Pokémon sea como es…


Empezando con el protagonista. ¿Qué se puede esperar de los habitantes de “pueblo Paleta”? ¿Acaso un buen criadero de jamones? ¿O tal vez una colonia de seres humanos infradesarrollados intelectualmente? Nada bueno puede salir de un pueblo cuyos habitantes son “paletos”. Si a la mofa nacional generalizada le sumamos una familia desestructurada el desastre está asegurado. El hecho de que un joven paleto no haga preguntas acerca de su padre desaparecido ya es de por si significativo. Quizás un oscuro secreto se oculta tras esta ausencia paterna… ¿muerto a manos de una madre histérica por los llantos de su bebé y enterrado debajo de la alfombra de bienvenida? ¿Desaparecido buscando pokémons? ¿De furcias en el pueblo vecino? Tal vez la respuesta se halle más cerca de lo que el paleto imagina. Tal vez cierto científico extremadamente atento con él sepa algo, lo mismo que su posesiva madre.

Analicemos por un momento el hogar de nuestro protagonista: en la planta superior una cama, un ordenador y consolas. Correcto. En la planta inferior, una cocina, una tele y una mesa con cuatro sillas. Correcto. ¿Correcto? Prefiero no saber dónde y con quien duerme la madre (cada respuesta posible es peor que la anterior) y en que estado ingieren los alimentos. Se puede replicar que en el mundo pokémon las neveras no se han inventado… osea, ¿qué puedo meter unos mostrencos de más de 20 metros de altura y varias toneladas de peso en una bola roja y blanca que me cabe en la palma de la mano pero no puedo tomarme un buen vaso de leche fresca antes de irme a dormir? El orden de prioridades de los científicos de este universo está trastocado, de eso no hay duda. Respecto a la evacuación periódica de los líquidos (y sólidos) de la dúo materno filial, posiblemente encontraríamos una desagradable sorpresa si pudiésemos ver la parte trasera de los edificios.

Otra cuestión inquietante es el sistema educativo de las distintas regiones del mundo. ¿Dónde aprenden los niños? Porque si bien es cierto que hay algunas escuelas repartidas a lo largo de la geografía… ¿los niños se tienen que desplazar varios kilómetros a pie o en bici a través de cavernas sin iluminación artificial? ¿Enseñanza telemática en un mundo sin neveras? ¿Niños autodidactas? El nivel educativo, sea cual sea la respuesta a esta incógnita, es digno de la peor escuela español, y es que ni siquiera los más importante eruditos conocen la existencia de tierras situadas a unos cientos de kilómetros de donde viven. ¿Y dónde están las universidades y escuelas de ingeniería para conseguir construir el magnotren, los barcos, o simplemente las máquinas que sirven al cuidado de los pokémon? ¿Dónde están los obreros?

En cualquier caso, la aventura da comienzo cuando nuestro intrépido joven, amante de los pokémon (de boquilla, porque luego necesita una chuleta -aka Pokédex- para saber como se llama cada uno y sus atributos), recibe gratuitamente su fiel compañero de fatigas de manos del “científico sospechosamente amable” para que le proteja en el recorrido hasta la cabaña de un anciano solitario. ¿Qué clase de degenerado enviaría a un niño, solo, a la cabaña de un anciano que no conoce por un camino plagado de monstruos salvajes y violentos entrenadores que le acosarán hasta que luche contra ellos? ¿Qué clase de madre permitiría a su único hijo (por lo que sabemos) exponerse a todos estos peligros sin mayor preocupación que un “cuídate mucho”?

El mundo de Pokémon, un mundo de tarados donde entrenadores experimentados tienen criaturas de un nivel irrisoriamente bajo y son vapuleados por un simple niño novato. Un mundo donde las organizaciones criminales usan animales en vez de armas. Un mundo donde no existen campos ni granjas porque la máquina sale de máquinas expendedoras. Un mundo que nos gusta.

Gotta catch ‘em all

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12 respuestas a Hablemos de Pokémon

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  2. dandel dijo:

    Coño pero sí que hay neveras… XD. Lo que sí es verdad es que el mundo de Pokémon roza el absurdo. Todo el mundo parece vivir por y para los Pokémon. A cualquiera que le preguntes algo por la calle, te hablará de algo relacionado con Pokémon. Ejemplo:

    – Hola señora. Llevo diez días caminando a través de una cueva. ¿Me dice dónde puedo alojarme?
    – Adoro mis Pokémon. El otro día le di un carameloraro a uno de mis pokémon y ¡algo pasó!
    – Señora por favor… estoy a punto de desmayarme por inanición!
    – Mi Chansey luchó el otro día contra un Vulpix pero no pude atraparlo. ¡Qué lástima!
    – Arggggg

    Otra cosa es: ¿Cuándo duerme el protagonista? ¡Nunca! Pasan los días y las noches y el tío se recorre medio mundo a pata o en bici pero nunca necesita dormir, comer o pararse a reponer fuerzas. Sin embargo, los Pokémon sí. Qué cosas…

    • wabo dijo:

      ¿Y el tema del uso de los pokémon en la vida diaria? ¡Son esclavos! ¡Para que usar motosierras si tengo un bicho que lanzando una hoja corta un tronco! ¡Para que usar una grúa si tengo un Machamp cargando piedras todo el día! ¿Barcos? ¡Quién los necesita teniendo un Lapras!

      Viajes Lapras: toda su familia disfrutará de un agradable viaje en caparazón por los siete mares.

      Pokémon hace apología del maltrato animal y la esclavitud. Sin duda.

  3. Silvanoshei dijo:

    Qué vuelta a la tortilla más maja le has dado al mundo pokémon xD
    Pero bueno, la coherencia es un factor que se deja en segundo plano en los juegos para intentar que el jugador disfrute al máximo.

  4. GredXII dijo:

    Nanana, no os leo no os leo 😛

    No en serio, Pokemon roza lo absurdo (lo roza, lo pasa y lo destroza, es surrealista a más no poder) pero lo gracioso es que me sigue gustando (seré de los tullidos que mencionas?)

  5. Ark dijo:

    Yo tuve la desgracia de haber jugado al Zelda de Game boy (ahora mismo no recuerdo la coletilla) justo antes de que me dejaran el Pokemon azul. Y ni que decir tiene que la comparación fue odiosa para el juego de pokemon.

    Argumentalmente nefasto, escenarios y personajes sin carisma, sistema de combate repetitivo y ultra limitado. No se si la cosa llego a cambiar mucho en las 258´5 (el 0´5 corresponde a pokemon snap) versiones posteriores, pero jamás quise darle una segunda oportunidad.

    Ojo. Para vender tantísimas copias durante tantísimos años, algo especial tiene que tener… Aunque a mi me parezca una mismisima basura.

  6. Ark dijo:

    El único reto que encontré fue jugarlo 10 minutos.

  7. Laocoont dijo:

    Bueno nunca he sido amante de los Pokemons (no les encuentro nada de gracia) pero esta entrada va directamente a Under My Library…Hazte con todos!! XD Juas!! Por cierto, envialo a IEEE quien sabe quizás….

  8. Clay dijo:

    Muy currado el artículo wabo. Me ha gustado especialmente el análisis de la casa del prota… ciertamente, por qué no tienen aseo ?¿?¿ xD

  9. trebor20 dijo:

    La serie Pokemon es uno de los mejores ejemplos de como partiendo de una idea tan simple se alcanza una repercusión y éxito tan brutales. Por cierto, un artículo muy curioso wabo.

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