Apología de la guerra

Cada día millones de personas mueren en guerras. Algunas son olvidadas, otras las queremos olvidar. Muchas otras ni siquiera sabemos que están en marcha, pero la maquinaria bélica en este mundo nuestro nunca se para. Los intereses económicos son el combustible que alimenta estas pesadillas.

Alegato pacifista aparte, hay algo que me escama en la tremenda mayoría de los videojuegos, y es el evitar tomar responsabilidades. Con los dedos de una mano podría contar los que no nos ponen en la piel de un heroico guerrero que lucha por una buena causa “contra los malos”. Y con los dedos de esa misma mano, contaría los que no incluyen al menos una escena para glorificación del personaje, a poder ser entre balas, explosiones y muertes enemigas.

Me gustan los FPS, me ayudan a descargar adrenalina y pasar un buen rato. Pero nunca me hacen pensar, no al menos en la forma en que pudo llegar a hacerlo “Modern Warfare 2” y su matanza rusa. Las guerras en las que participo suceden en países y planetas inventados. Allá donde voy, probablemente, no haya más de uno o dos habitantes. Allá donde voy, mis compañeros son inmunes a las balas, y si no lo son, no siento nada por ellos.

Yo sigo vivo, y solo, si hace falta, acabo con escuadrones enemigos enteros sin ningún problema. Cada uno en sus casas puede ser el Rambo de turno. Pero las guerras no son así, las guerras no son divertidas (excepto para los genocidas). Las guerras suceden a unos miles de kilómetros de nuestros hogares. La población indefensa sufre por las balas, sufre por las bombas, sufre por el hambre, sufre por las violaciones, saqueos, mutilaciones… y cada granada que se lanza destroza un poco más el lugar en el que viven. El trabajo en equipo es fundamental, porque aquí después de un impacto no hay “Continues”, solo “Game Over”.

Y es una pena, digo, que apenas ningún juego se atreva a mostrar estas cosas; los juegos no solo le quitan lustre a la guerra y sus connotaciones, sino que se lo dan. Me gustaría que los juegos me dijesen a la cara que los Rambos en realidad son los primeros en morir. Me gustaría ver barro, fango, suciedad y hedor putrefacto allá por donde pasase, y estremecerme viendo las atrocidades que mis manos llevan a cabo. Me gustaría ver un juego que se toma en serio a sí mismo y a los jugadores, y les invitase a algo más que disparar a todo lo que se mueve, a pensar que cada acción tiene una consecuencia.

Otros enfoques son posibles: “Battlefield Bad Company” fue más una comedia en la que se pegaban tiros que un juego de tiros con toques de humor. La guerra de fondo era una excusa para mostrar a los personajes, no al revés. Pero entre los juegos situados en conflictos bélicos pocos son los que intentan llevar un mensaje, y la situación no tiene visos de cambiar. Que la innovación tecnológica nos traiga dolor y sufrimiento no tiene porque ser malo. Sin embargo, en su lugar, podemos seguir en un mundo de piruleta, en optar por la vía arcade donde los marcianitos pixelados se trasnsmutan en zombis o soldados nazis. Es más fácil.

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3 respuestas a Apología de la guerra

  1. Recomiendo Iji (http://www.remar.se/daniel/). En ese juego en el que la protagonista vive un genocidio (a manos de aliens -. -) en toda regla, puede decidir, a lo largo de diez largas pantallas, qué actitud mostrar ante los enemigos. Tal actitud desemboca en una serie de “consecuencias” que tienen mucho que ver con la gente que has matado o no.

    Uno de los desafíos del juego es, precisamente, acabártelo sin matar a absolutamente nadie (no es sencillo y necesitas algo de intuición y buen conocimiento de las armas que maneja la protagonista para saltarte ciertos combates contra algunos jefes especialmente tenaces). Algunos enemigos responden a esa actitud (hay una enemiga que, de hecho, acaba siendo una amiguísima de Iji, logrando que los suyos le concedan una tregua o incluso llega a venderle suministros aún a sabiendas que eso le supondría algo peor que un consejo de guerra… si vas a matar te lo echarán en cara; si no matas, te reconocerán el esfuerzo (o te considerarán “débil”, auque eso sólo lo dicen los más idiotas); si matas, nadie te ayudará; si no matas, te abrirán el camino para que puedas hablar pacíficamente con los responsables de la masacre…

    Iji es pura adrenalina aunque puedes convertir todo el esfuerzo en algo más constructivo que convertirte en una simple “One Woman Army”.

    Buen artículo ^_^

    • wabo dijo:

      Gracias por el aporte, me sonaba el título pero nunca habría caído en él. Me lo apunto (también algún otro que tiene es su web)😉

  2. Muy buena reflexión😉

    Aunque personalmente, creo que quizás la “gracia” de los videojuegos bélicos sea precisamente el saber que nuestras matanzas realmente no tienen consecuencias negativas; o qué sé yo…

    Me ha gustado el artículo ^^

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